Quienes me conocen lo saben, soy un defensor acérrimo de los conciertos y eventos grandes en nuestro país, siempre he dicho que se debe pagar por un concierto, y por supuesto, que los músicos deben vivir de lo que reciben por sus actuaciones en vivo, y se les debe pagar por ello, al fin y al cabo, es su profesión, y además, como en cualquier profesión, si son sobresalientes de alguna manera, o han aportado conocimiento, ideas o material creativo a su oficio, pues merecen un reconocimiento especial, y seguramente mejores ingresos que el promedio, como se esperaría de un doctor, un científico, o un profesor o investigador de cualquier área.
Pues bien, hace poco nos enteramos con poca sorpresa – y digo poca porque llevaban un par de años sugiriéndonos la idea – que después de 11 años Metallica volverá a ofrecer un concierto en Bogotá, en el Parque Simón Bolívar, y se anunció la venta de boletería por localidades así:
ONE: $360.000
The Unforgiven: $260.000
Enter Sandman: $120.000
A partir de eso, el público sabe lo que pasó, el espectáculo ya tradicional: filas interminables en los puntos de venta, la mejor localidad agotada en un par de horas, reventas, los medios haciendo eco y la gente comentando que no hay plata para tanto concierto.
Bueno, y quién es Metallica?
Cuando se habla de Metallica, los elogios no sobran. Todo el mundo tiene una tía que le dice “a mi no me gusta esa música metálica”, y a nadie le hablan de “esa música iron maiden” ni “esa música black sabbath”; eso ya dice mucho del nivel de recordación y popularidad que tiene la banda. No tiene mucho sentido hablar de sus orígenes, sus cambios de bajista, estilo, sonido, producción y hasta cortes de cabello; eso se conoce de sobra, y que la banda definió el sonido y la forma de prácticamente todas las bandas de thrash y death metal que le han sucedido. Son lo que tanto promotor de conciertos sueña y lo que mucho manager de banda de medio pelo afirma: “una banda legendaria”, “una institución en la música”, “los creadores de un nuevo sonido”.
Pero aparte de todos los elogios, Metallica es una empresa, conformada en principio por 4 personas, y un equipo de trabajo alrededor de ellos. 4 personas, o 4 peludos si se prefiere, que comen, duermen y sobre todo, gastan y necesitan exactamente en la misma medida que cualquier persona promedio. Aquí se pueden remitir al primer párrafo de este post, un músico debe ganar para vivir de su música y sus conciertos, y si es sobresaliente (claramente James Hetfield y compañía lo son), debería recibir reconocimiento adicional e ingresos adicionales. Eso es un hecho.
Cuánto vale hacer un concierto de Metallica?
La respuesta es fácil: mucha, mucha, pero mucha plata. Es algo difícil de medir, sobre todo para quien no está dentro del evento, pero para que nos hagamos a una idea de lo que hay que tener en cuenta, explicaré brevemente el proceso de traer una banda de esa talla.
Primero, la banda, a través de su manager, los medios, contactos o promotores, anuncia una gira, ellos planean una gira por Suramérica y le dicen a los interesados las posibles fechas para sus conciertos, y publican los requisitos para el concierto, y el costo, parecido a cuando se vende una franquicia, ellos dicen algo como “un concierto al aire libre, para 50.000 personas, vale X cantidad de dinero, y el empresario debe garantizar estas condiciones”, condiciones que hacen referencia a muchas cosas, desde equipos de sonido, generalmente con marcas y referencias específicas, potencia, luces, tamaño de la tarima, hasta la cantidad de botellas de agua por miembro, y el sabor de la mayonesa que le echan a los sánduches del refrigerio de los técnicos de luces. Esto es lo que se conoce como un Rider de la banda.
El empresario entonces dice “yo puedo pagar ese concierto, y vender las entradas”, y es él quien corre con los gastos, se encarga de conseguir el lugar, de contratar la logística, pedir permisos con la administración municipal, etcétera, calcula sus costos y finalmente dice: “las 50.000 boletas yo las vendo a este precio, y le gano tanto a este concierto”.
Como decía, es muy difícil medir todos los costos que puede haber en un evento de esa magnitud, más cuando incluímos impuestos, seguros, y posibles demandas si hay algún accidente entre los asistentes. Por todos esos imprevistos, generalmente el margen de ganancia es alto, y pues si no podemos calcular, por lo menos si podemos comparar eventos entre sí, así que adelante, comparemos.
Muchos en este punto dirán “es que Metallica es la banda de metal más importante del mundo”, y seguramente tienen toda la razón, pero da la feliz casualidad de que si existe una banda comparable en cuanto a magnitud, y sobre todo costos de producción, es justamente una banda que tuvimos el placer de ver hace poco, y no una, sino dos veces: Iron Maiden.
Y cómo es Iron Maiden en vivo?
Cualquiera que haya ido a ver a Iron Maiden en Bogotá y le pregunten qué tal estuvo, responderá lo mismo: “una chimba”, pero más allá de eso, hay cosas importantes que vale la pena analizar, y se relacionan con el costo de la producción y el evento. Entendamos que aunque algunos quieran hacernos creer lo contrario, pues la razón de ser de un concierto, es que uno vaya a ver a una banda tocar, y a escuchar su música, y eso, ante todo, significa sonido de calidad, mucha potencia, y mucha, mucha amplificación. Sucede que para el mismo escenario, con la misma cantidad de gente, pues la potencia seguramente es la misma, así como el consumo de energía derivado exclusivamente de la amplificación, que es lo que más gasta. Ahora, en luces, montaje, tarima y demaś equipos, pues un espectáculo de Iron Maiden si es probablemente más costoso que uno de Metallica; Iron Maiden trajo un robot de 5 metros que se movía solo por el escenario, un montaje escénico enorme en tarima, con escaleras y varios niveles, y adicionalmente cosas como cambios de vestuario, monitoreo especial para que no hubiera ni un bafle en escena, y 2 músicos más que Metallica, lo cual puede no sonar muy costoso, pero implica más personal (generalmente cada músico tiene uno o dos roadies), y más equipos que cargar durante la gira. También vale la pena recordar que alquilaron 5 hoteles en Bogotá, para que los fans no supieran en dónde se hospedaban, y que venían en un avión propio, y otra cantidad de cosas que a la conclusión que nos llevan, es que el concierto de Iron Maiden, no fue precisamente un recital austero ni económico.
En cuando a Metallica, pues el espectáculo puede ser igual de grande en términos de sonido, potencia, amplificación, y seguramente excentricidades y gastos innecesarios por parte de Hetfield y compañía, y si es su dinero, pues allá ellos.
La conclusión
El punto es, por Iron Maiden se pagó tal vez menos de la mitad de lo que se pagaría en total por Metallica (las boletas costaban 70.000 en localidad general, y 170.000 en una pequeña localidad VIP), por un evento que realmente, puede tener un costo muy parecido, y que demostró ser rentable como para pagar desde los refrigerios de los roadies de Steve Harris, hasta la gasolina del Ed Force One, y tan rentable fue, que al año siguiente Iron Maiden volvió, casi por el mismo precio, y con su “show completo” – en la gira inicial no habían traído el equipo de pirotecnia -. A esto sumémosle la noticia que circuló hace poco en los medios, diciendo que Metallica había subastado sus fechas en Suramérica, en lugar de ofrecer un precio estable a los empresarios. A qué estamos jugando?, a vender música y eventos?, o a llenarnos los bolsillos especulando y mirando a ver cuánto nos puede pagar la gente?. Si el evento vale lo mismo, y si ya nos demostraron que sí se pueden hacer eventos gigantescos, con bandas importantes, con montajes enormes, con grandes cantidades de público, por qué nos siguen cobrando como si creyéramos que toca necesariamente pagar eso? En qué punto dejamos de pagar por el sostenimiento de un músico, por el buen espectáculo que nos venden, y empezamos a pagar por una marca, un símbolo, o la cara de una persona?
El corolario
Finalmente, pues jamás diré que Metallica sea una banda mala o mediocre, en lo absoluto; son los papás del thrash metal, revolucionaron todo el sonido del género, y más que eso, el mercado de la música pesada en el mundo, cosa que hoy estamos evidenciando; y pues querido lector, si ud compró ya su boleta, disfrútela, de seguro no verá un mal espectáculo, si es ud de los que hizo fila y no alcanzó, regocíjese!, invite a su novi@ a salir, alquile una buena película, váyase un puente a algún pueblo, o almuerce caro durante una semana que, en cualquier caso, le sobrará plata. Yo por mi parte, no invertiré un solo centavo en Metallica, si alguien me quiere regalar la boleta, se la recibo, aunque la verdad preferiría un bonito libro y un juego de cuerdas nuevas. Ahh, y como este blog es de música, aquí les dejo un video de lo que no veré en vivo en Marzo próximo, gracias por leer.