Historias de Sampler – Parte 2 – El hip hop

Debo decir que la mejor idea que he tenido para este blog ha sido escribir varios posts sobre un único tema, así tengo suficiente material para publicar regularmente, y estoy seguro de que no saldrán posts tan largos. Con esta buena perspectiva, y algunos cambios en el blog, como nueva imagen, un poco de información acerca de mí, y los videos de YouTube más pequeños, comienzo entonces la segunda entrega de la serie sobre mi más reciente obsesión musical: el sampling.

Historias de Sampler – Parte 2 – El hip hop

Aunque pueda parecerlo, este post no pretende ser una reseña sobre la historia del rap ni mucho menos, y digo que bien podría parecerlo porque el uso de samplers y el desarrollo del movimiento hip hop están tan ligados entre sí, que es inevitable hablar del uno sin el otro. Lo que sí pretendo es hacer una brevísima recopilación de mis samples preferidos dentro del género, y los que considero que son más relevantes o interesantes para la serie de posts, teniendo en cuenta que conocimiento del género no es muy amplio, y que además la discografía es tan extensa y variada, que hacer una recopilación decente tomaría mucho más tiempo y esfuerzo del que pienso dedicar a este post.

Una nota antes de comenzar: Para este post, y para los que vienen, los samples son o bien más elaborados, o bien muy cortos – En el hip hop es muy frecuente usar apenas unos segundos como base para toda una canción, esto es lo que se conoce como BreakBeat, y será explicado mejor en un post futuro -, de manera que voy a especificar, para cada uno de los samples, el instante donde se puede escuchar. Sin embargo, los invito a escuchar las canciones completas, si algo me llama la atención y me produce curiosidad de todo esto, es imaginarme cómo piensa un DJ para seleccionar exactamente el pedazo que decide samplear, y escuchar además cómo encaja ese pedazo dentro de dos obras completamente diferentes.

Los orígenes del uso del sampler

A finales de los 70s y comienzos de los 80s, con la explosión de la música electrónica, junto al uso de sintetizadores, se hizo cada vez más extensiva la aplicación de otros dispositivos -samplers y cajas de ritmos incluidos-, no sólo para la creación musical, sino también para reproducciones en vivo, conciertos y fiestas. Particularmente en las fiestas de las comunidades afroamericanas de New York, donde además era común la reproducción de discos de jazz, funk, soul y reggae, se combinaron estas técnicas con la improvisación vocal y el baile, dando origen al movimiento hip hop como lo conocemos hoy en día.

En 1982, un DJ conocido como Afrika Bambaataa, publicó “Planet Rock”, elaborada empleando cajas de ritmos sobre samples de los alemanes Kraftwerk, quienes por sí mismos ya eran una revolución en la música electrónica. Si bien esta canción contiene varios samples de Kraftwerk, el más interesante para este caso es el que constituye el beat de toda la canción, y que fue extraído de “Numbers” -En el segundo video, el beat se puede escuchar a partir de 0:23-.

Después de esto, DJs como GrandMaster Flash, Marley Marl, y grupos como Mantronix, NWA o Run DMC harían uso extensivo de estas técnicas en prácticamente toda su discografía, desarrollando nuevas técnicas y formas de samplear.

Un punto interesante aquí es que el hip hop se desarrolló como evolución de la música de las comunidades negras de Estados Unidos, y siempre ha ido muy ligado a otras formas musicales cercanas, como el jazz, el soul o el R&B. Un ejemplo claro y muy interesante de esto es A Tribe Called Quest, quienes han usado bases de standards y composiciones tradicionales de jazz como base para sus canciones. A Tribe Called Quest lanzó en 1992 “The Low End Theory”, el que sería su álbum más recordado, y dentro de él iba esta canción, “Jazz (We’ve Got)”, con una base sobre una versión del saxofonista Lucky Thompson, del standard On Green Dolphy Street. El sample se puede escuchar en 0:05, y es una muestra evidente de cómo se toman tan sólo unos segundos de una canción, y con solo eso se logra dar un sonido fuertemente jazzero a una obra completamente nueva.

Samples notables y recordados

Como mencionaba al inicio del post, no pretendo hacer un recuento histórico del uso de samplers en el hip hop, y más bien me parece interesante recordar algunas canciones conocidas y exitosas, cuyos samples son fáciles de identificar.

En 1991, el rapero conocido como Vanilla Ice, tuvo un éxito tremendo con “Ice Ice Baby”, llegando al número uno de la lista de Billboard con un sample de “Under Pressure” de Queen. Creo que no hay necesidad de comentar nada sobre la canción original, y el sample es bastante fácil de identificar.

Otra muy recordada, parte sample y parte versión, es “Gangsta’s Paradise”, número 1 de Billboard en 1995, y también incluida en la lista de las 100 mejores canciones de todos los tiempos. “Gangsta’s Paradise” es una versión sampleada de “Pastime Paradise”, grabada por Stevie Wonder en 1976. Versiones similares a estas se pueden encontrar por montones, como “I’ll be missing you” de Puff Daddy, “Killing Me Softly” de Fugees, o “Sing for the moment” de Eminem.

Una banda que personalmente me trae muy buenos recuerdos -Y esta canción en particular- son los Beastie Boys, quienes mezclaban samples, rock alternativo y rap. Para “Intergalactic” usaron una gran cantidad de samples, la base puntualmente es tomada de “Prelude in C# Minor” del compositor Les Baxter -Al que por cierto no conocía, y quien tiene unos arreglos experimentales interesantes de Rachmaninov, Chopin y otros-.

Otra banda que encontré y no conocía es Outerspace, si bien su música no la encuentro particularmente novedosa, me pareció muy curioso que en “Time Will Tell” hayan usado la melodía de “Lucía”, de Joan Manuel Serrat, y no deja de parecerme tremendamente interesante cómo se mueve la música por el mundo, y cómo se transforma en cosas que uno nunca se hubiera imaginado. (No sé si Serrat tenga idea de este sample).

Finalmente, voy a terminar con una de mis bandas favoritas de hip hop: Violadores del Verso. Podría hacer un post completo dedicado a su DJ, Rubén Cuevas, mejor conocido como R de Rumba, ya que encuentro sus samples y cortes tremendamente interesantes, pero simplemente pondré una canción cuyo sample me parece fascinante: “Ninguna Chavala Tiene Dueño / Porque Ella lo Dijo” toma apenas unos segundos de “I Feel a Song (In My Heart)” de Bob James, compositor y arreglista de smooth jazz. El sample se puede escuchar en 0:21, aunque nuevamente, recomiendo escuchar la canción completa. Adicionalmente, la voz con la que inicia “Ninguna Chavala Tiene Dueño” es un sample de un diálogo de Martín (Hache), película de Adolfo Aristarain, muy recomendada también.

Algunas notas adicionales

Así termino la segunda entrega de esta tanda sobre sampling, espero que la hayan disfrutado, y como comentaba en el anterior post, la intención principal de todo esto es explorar un poco la música que escuchamos, y entenderla un poco mejor, y creo que voy bastante bien en ese sentido. De nuevo, gracias por leer hasta acá.

Historias de Sampler – Parte 1

Con el comienzo de un nuevo año vienen muchos propósitos, y en mi caso, que no soy un tipo de prometer ir al gimnasio, pues no me queda de otra más que proponerme retomar viejos proyectos e ideas, entre ellas, este blog; así que, con la esperanza que viene con cada post de hacerlos cada vez más frecuentes y menos extensos, vuelvo a escribir para los que quieran leer.

Historias de Sampler – Parte 1

La historia de este post está relacionada con un proyecto que tengo hace poco más de un año en la cabeza, y que, con un renovado gusto por el acid jazz y el hip hop, por fin puedo decir que está moviéndose; de manera que planeo hacer una serie de posts relacionados con el Sampler, ese curioso aparato que definió los orígenes del rap, la música electrónica, y que ha sido fundamental en la forma de hacer y entender la música en las últimas décadas. El sampling siempre ha estado ahí, lleva años usándose, tal vez sin que nos demos cuenta en la gran mayoría de casos.

Pero, ¿Qué es sampling?

El sampling consiste en tomar una parte de algo previamente grabado -la parte original es lo que se conoce como “sample”- y reusarlo como parte de una nueva composición. Los casos más conocidos y evidentes de esta técnica muchas veces son acusados de plagio y violación de derechos de autor -y esto, sin duda, merece otro post completo-, un recordado caso de mi generación es el sample que utilizó The Verve para “The Bittersweet Symphony”, y que le representó un complicado proceso legal.

Sin embargo, y a pesar de las opiniones divididas respecto a si esto realmente constituye plagio o falta de creatividad, el sampling sigue ahí, y lo escuchamos todo el tiempo, en más música de la que nos imaginamos. Aquí algunas muestras de ello.

Algunos samples ampliamente recordados

“Trouble so hard” fue grabada en 1937 por Vera Hall, cantante de folk originaria de Alabama. ¿Les suena conocida?

“Take yo praise” es original de Camille Yarbrough, y fue publicada en 1975, y fue usada por Fatboy Slim para “Praise You”. Como dato curioso, esta canción está construida prácticamente solo por samples -Hasta el momento he podido encontrar 4-.

http://www.youtube.com/watch?v=BlqP87-zFxs

“Thunderstruck”, éxito de 1990 de AC/DC fue usado por Daft Punk para “Aerodynamics”, parte de una popular serie de videos animados que seguramente muchos recuerdan. Este no es un sample exacto, y emplea una técnica conocida como “chop”, Daft Punk son maestros del sampling, y de hecho merecerían un post entero.

The Bloodhound Gang, ampliamente conocidos por “The Bad Touch”, lanzaron en 2000 el single “Mope”, conteniendo una gran cantidad de samples, entre ellos el riff principal de “For whom the bell tolls”, de Metallica, como base para el coro.

“Cantaloupe Island”, original de Herbie Hancock, es uno de los standards más conocidos que hay en los círculos jazzeros, y es casi infaltable en las jam sessions, particularmente entre quienes se inician en el mundo de la improvisación. Entre las muchas versiones que se han hecho de esta canción, es muy recordada la versión sampleada de US3, que ya había pasado por este blog, en un post sobre Hancock. Tan conocido llegó a ser este sample, que el mismo Hancock llegó a decir en un concierto que iba a interpretar una versión de un tema original de US3.

Sobre los posts y el blog

La intención principal que tuve al crear este blog, fue explorar cómo se hace la música que escuchamos, cómo cambia y evoluciona, y cómo influye sobre nosotros y nosotros sobre ella, y creo que esta serie de posts que estoy iniciando, cumple perfectamente con este objetivo.

Como mencionaba al iniciar el post, la idea es ahondar un poco en el mundo del sampling, y a lo largo de algunos posts mostrar cómo ha influenciado el desarrollo de géneros como el rap, el house, el trip hop, y prácticamente cualquier pieza de música electrónica que escuchamos, algo que además considero necesario y pertinente, en un mundo donde cada vez más se pretende limitar la posibilidad de usar, escuchar, compartir y modificar música que ha sido creada por alguien más, siempre lo he pensado y lo he dicho, el arte se aprende y se desarrolla por imitación y copia.

Hasta aquí este post, espero que lo hayan disfrutado, y espero publicar pronto las demás entradas de esta serie, por lo pronto, gracias por leer.

Sobre los premios Grammy y la cultura musical de mi país.

Saludos a quienes se asoman por aquí a leer, antes de escribir este post, debo decir que estoy, como decimos en Bogotá, “rabón”, lo que se puede traducir en una mezcla de enojo, frustración y decepción.

No hace mucho, Colombia era una fiesta, y me alegraba mucho ver como una gran banda como es ChocQuibTown era reconocida ampliamente por haber no sólo ganado un premio Grammy Latino en una de las categorías más disputadas de los premios, sino porque además fueron invitados para cerrar el evento, con una presentación majestuosa. Cómo nos alegramos de escuchar una marimba de chonta en la ceremonia en Las Vegas!!, salió en los noticieros, Quibdó era una fiesta!

 

 

Por esos días pensaba: Qué bueno que en Colombia valoremos a nuestros artistas, a lo mejor la situación está cambiando, y le mostré con orgullo el video a algunos amigos de España, México, Argentina, Uruguay, a todos les gustó, estaba feliz.

 

Y qué pasó?

Hoy, hace apenas unos minutos, comenzó la ceremonia de los premios Grammy, digamos, principales, no los dedicados al mercado latino, donde por supuesto, es más difícil llegar.

A nosotros los colombianos siempre nos gusta decir cosas como “Oscar Julián Ruiz es Colombia en el Mundial”, desde hace unos años nos acostumbramos a que es el único que hace parte de algún partido, y tenemos un extraño y curioso patrioterismo que hace que todos celebremos los triunfos de figuras como Juan Pablo Montoya, Juanes, Gabriel García Márquez y otros, pero siempre está ese pequeño anónimo, ese que pasa desapercibido, ese que como no es bonito, o no vende en cantidades, pues simplemente a nadie le importa.

Ahora, usted, que me está leyendo, póngase la mano en el corazón y respóndase sinceramente: sabe quién es Héctor Martignon?

 

 

Hector Martignon es un pianista bogotano, a quien tal vez he mencionado en este blog, cuando hice referencia al latin jazz, hablando de un álbum de Herbie Hancock. Ahora, respóndase nuevamente: sabía usted que Héctor Martignon estaba nominado a un premio Grammy? en la categoría de Latin Jazz? , alguna vez escuchó que también estuvo nominado en el 2008?

Está bien, a usted no le gusta el jazz, o no es aficionado, o le gusta pero no le importa, está usted en todo su derecho, pero vamos a otro punto. A manera de ejercicio, hice una búsqueda rápida en algunos medios de comunicación importantes, ingresando “Grammy 2011″, y lo invito a usted, que me está leyendo, a que haga lo mismo. Seguramente se encontrará, como me sucedió a mí, con fotos de Lady Gaga, Justin Bieber, Rihanna, a lo mejor, si se ubica en un medio un poco más decente y menos farandulero (por cierto, qué curioso que WordPress no detecte “farandulero” como error ortográfico, y sí lo haga con su propio nombre), probablemente encontrará algo relacionado con Esperanza Spalding, quien es considerada la revelación de este año. Le suena? claro! a ella sí la conocemos! es que el jazz nos gusta mucho! tan cultos e interesantes nosotros!

 

 

Se sintió identificado? perdón, no era mi intención.

En fin, no entraré más en detalles al respecto, personalmente, no respeto mucho los premios Grammy, así como no creo que nadie que se tome en serio el cine lo hará con los premios Oscar, pero me indigna fuertemente las dos caras del patrioterismo y chauvinismo que manejamos, y que a la hora del té, pues no sirve de nada.

 

Notas adicionales

Ya para hablar de música, pues aparte de que estoy convencido de que todos estos premios se otorgan más por mercadeo y publicidad que por valor musical (Sin querer menospreciar a Esperanza, es una gran contrabajista, una excelente músico, y pues se sabe vender muy bien), quiero recomendarles un álbum que estuvo nominado, de un artista al que admiro mucho. Se trata de “Never can say goodbye”, del organista Joey DeFrancesco -un monstruo de su instrumento, y en general de la escena del jazz contemporáneo-, álbum producido como homenaje a la música de Michael Jackson, sin duda una propuesta bien interesante.

 

 

Y si se animan un poco, los invito a escuchar a una de las gratas sorpresas que conocí este año, gracias a Cathe, una buena amiga conocedora del género, y al trombonista de mi propio quinteto. “Trombone Shorty” se hace llamar este sujeto, estuvo nominado en la misma categoría que DeFrancesco, y pues tampoco ganó, pero creo que es una revelación bastante interesante en el género.

 

 

Ya para terminar, en la página oficial de los premios pueden constatar casi todo lo que dije, perdón si me indigné más de la cuenta, y si por eso se me fue algún error gramatical, gracias por leer.

Herbie Hancock, el pop, y la evolución de la música…

Después de mucho tiempo, por esos arrebatos que me entran a veces, decidí volver a postear en el blog, soy muy inconstante para esto, pero ahora tengo un par de ideas en la cabeza, así que espero tener un poco más de constancia esta vez.

Desde hace un tiempo, con varios amigos, colegas, músicos y entusiastas, hemos venido comentando y compartiendo opiniones acerca de el último video de Herbie Hancock, que no es otra cosa que una versión de “La Tierra” de Ekhymosis, con la participación de Juanes en la voz y Fernando Tobón “Toby”, guitarrista original de Ekhymosis, en la guitarra.

 

 

Quiénes?

Para los que no conocen, no recuerdan, o no identifican a Herbie Hancock, diremos rápidamente que es uno de los pianistas más influyentes en la historia del jazz, y tal vez uno de los músicos más importantes de este estilo que aún siguen vivos,  seguramente quien no lo identifique de entrada, alguna vez habrá escuchado alguna de la infinidad de versiones que hay de sus temas “Watermelon Man” o “Cantaloupe Island” –  esta última recordada por la versión que hizo US3 en los noventas, “Cantaloop (Flip Fantasia)”, que además de ser un punto de referencia para el nacimiento del acid jazz, fue el primer single de oro del mítico sello Blue Note -, en fin, creo que ya sabemos de quién hablamos.

 

 

Y bueno, dentro de muchas opiniones que he escuchado, siempre está la eterna discusión entre los que consideran al jazz como una música de élite, y que no debería mezclarse con la música comercial, o con músicos del mainstream – alguna vez leyendo una crítica sobre la versión de “Black Hole Sun” del trío de Brad Mehldau encontré una explicación bastante convincente al respecto, y es que la música comercial muchas veces es armónicamente muy simple, y no ofrece recursos, ideas nuevas, o retos a la hora de desarrollar una improvisación, cosa que, debo decir, me parece muy válida -, sin embargo, siempre he pensado que la música está al servicio del público y no al contrario, y si echamos una mirada histórica rápida, nos vamos a encontrar con que lo que hoy son estándares de jazz, hace casi un siglo eran los éxitos pop de la época, y que aún desde esa época existía la misma discusión acerca de si la música de las élites cultas se debía mezclar con la música que era considerada vulgar (con mucho más racismo en aquel entonces), y de ahí que hayan aparecido obras como el Porgy And Bess de Gershwin, con la infinidad de versiones que existen hoy en día.

 

 

Y precisamente Herbie Hancock siempre ha estado en ese límite, entre la experimentación con la música popular y comercial, y la interpretación puramente jazzística y académica de su propia música, creo yo que este es el papel de un músico, y aplaudo The Imagine Project como un álbum muy bien producido, lleno de buenos detalles y que ante todo muestra a un Herbie mirando siempre hacia adelante. O no?

 

 

…o no?

La música siempre debe evolucionar, eso es un hecho, y nunca he considerado que una época, o una generación tenga más mérito artístico que otra -eso de que ya no se hace buena música y antes sí no va conmigo-, sencillamente vemos las cosas en perspectiva, y tal vez la música pop de hoy sea la música clásica del próximo siglo, no lo sabemos, y seguramente no estaremos ahí para ser testigos de ello, y precisamente ahí es donde encuentro el punto débil de Herbie Hancock, y una de las fallas que constantemente encuentro en muchos de los grandes músicos de jazz que nos llegan de Estados Unidos y Europa.

Una de las características del jazz, desde sus orígenes, ha sido la capacidad de adaptarse a estilos regionales y sonidos de geografías muy diversas, cualquier músico de jazz debe conocer de sobra la aplicación de estilos como el Bossa Nova, los ritmos afrocubanos, el Tango, el Manouche (o jazz gitano) y el Flamenco, por todo el mundo la música cambia y se adapta, y se va moldeando, la música siempre debe evolucionar, es un hecho.

Y siendo así, aún me parece curioso que ante la oportunidad (y la clara voluntad) de experimentar ritmos y estilos nuevos, Herbie – y muchos otros músicos, principalmente pianistas y percusionistas, colombianos inclusive – sigan utilizando casi como muletilla de su lenguaje la música cubana, y no es que esté mal, pero se ha vuelto casi un cliché para todos los latinos, en lugar de ser un estilo o recurso más, como puede ser el funk o el swing, parte de la formación básica de un jazzista.

Para concluir, pienso y creo que la música debe seguir evolucionando, los músicos deben seguir mirando hacia adelante y buscando nuevas formas de crear, producir y sonar, Herbie siempre ha estado un paso adelante en ese sentido, desde haber sido pionero en el uso de los instrumentos eléctricos, y posteriormente de los samples y las cajas de ritmos, pero creo que aquí desaprovechó una gran oportunidad para conocer y explorar el mundo del jazz con sonidos colombianos, que puedo decir con orgullo, está creciendo con mucha fuerza, aunque todavía no se nos vea mucho desde afuera.

Y respecto al blog, pues gracias a los que lean hasta aquí, intentaré seguir escribiendo, y tal vez lo vuelva un poco más personal, a veces no encuentro suficiente material para hablar puramente de música.

 

Sobre los cambios en una industria.

Hace algún tiempo, encontré en un ejemplar de la revista española Cuadernos de Jazz, un artículo muy interesante sobre el estado de la industria independiente española, puntualmente las tiendas de jazz, y la influencia que Internet y el mp3 han tenido en la distribución física de la música, y me hizo analizar y cuestionar muchas cosas, que aplican a la industria y la producción musical actual en general.

A quien quiera y pueda leer la revista, se la recomiendo mucho, además del artículo en cuestión tiene unas reseñas bien interesantes de muy buena música, pero yo no escribiré hoy sobre jazz.

La paradoja

No hace falta ser muy viejo, ni muy entendido, para recordar algo muy curioso: hace unos años, más de una década ya, cuando la música comenzó a distribuirse comercialmente en formatos digitales, éstos se vendieron como un producto más costoso que los formatos análogos, y aún se hace de esta manera, todos recordamos cómo los CDs eran la novedad, y los cassettes se veían relegados a secciones pequeñas de las tiendas, a artistas poco conocidos, o recopilaciones de baja categoría y grabaciones de mala calidad, y ni qué decir de los vinilos, formato que prácticamente fue pasado a pieza de museo, para coleccionistas, que hasta el día de hoy es apreciado como tal.

Lo contradictorio de todo esto, es que un álbum en larga duración cuesta mucho, pero mucho menos, si se almacena y distribuye en formato digital. Todos hemos comprado, copiado y distribuido CDs aún en cantidades grandes, y sabemos lo engorroso que sería copiar unos 1.000 cassettes. Si consideramos el proceso de prensado de un disco de vinilo, ni hablar.

Entonces, por qué la industria discográfica vende 7 u 8 veces más costoso un formato que le cuesta mucho menos producir?

La distribución en el “mainstream” y el “underground”.

No pienso discutir si la música independiente es mejor o peor que la que se distribuye a gran escala por las grandes compañías, cada persona tiene su propio criterio para decidir si prefiere escuchar a Madonna o U2, o a la banda de sus amigos que tocan en eventos familiares. Y esto es importante  porque de eso se trata: en una industria cada quién consume y compra lo que prefiere, y paga un precio acorde a sus preferencias; si yo debo escoger entre McDonalds y un puesto de hamburguesas en la esquina de mi casa, pagaré un precio de acuerdo a eso, y obtendré algo, cada uno verá si considera justo lo que paga por lo que consume, y si no, no lo hará, así funciona nuestro sistema económico.

Mucho se nos dice de la crisis que vive la industria musical, vimos a Metallica demandar a Napster, a gente siendo llevada a prisión por compartir y descargar música en servicios similares, y tan absurda se ha vuelto la situación, que hoy por hoy, si descubren a alguien robando en una tienda de discos ejemplares físicos de un álbum, seguramente tendrá que devolverlos y solucionado el problema, pero hay leyes que dan 2 y 3 años de cárcel a quienes descarguen música ilegalmente por Internet. La razón del absurdo?, muy simple: los discos físicos los paga la tienda, si los roban probablemente se los cobren a algún empleado, pero con las descargas digitales pierde la disquera y, desafortunadamente, las leyes muchas veces se hacen de acuerdo a qué tanta influencia tiene a quien afecta el delito.

Y cuál es el problema?

Pero realmente lo único que está en crisis es la forma del negocio, no la industria como tal; hoy por hoy la gente consume, escucha y convive con más música que nunca; todo usuario promedio tiene listas enormes de reproducción, nuestros teléfonos, consolas de video y prácticamente cualquier aparato que compramos, tiene música y está diseñado para consumir música, además de las exorbitantes cantidades de dinero que gastamos en conciertos. Entonces por qué la industria pierde dinero si todos invertimos más?

Qué pasa si la gente comienza a fabricar gaseosas caseras, de sabores específicos, y en ocasiones de mejor calidad que la Coca Cola?, pues simple, las ventas de Coca Cola disminuyen y la industria en general de bebidas se debilita, pero eso no quiere decir que sea culpa de que alguien esté regalando Coca Cola por Internet; eso nos da una idea pobre pero aproximada del impacto que puede tener el underground en el mainstream, y pues todos en nuestras listas de reproducción seguramente tenemos un artista poco conocido que escuchamos frecuentemente, tengo la esperanzadora idea de que cada vez es menos la gente que solo escucha lo que ve en MTV.

Y de la calidad qué?

Plata, plata, plata y más plata, de eso nos hablan, y eso es lo que se considera y lo que sale en las noticias. Alguien ha considerado si la música que hoy se comercializa es de mejor o peor calidad que antes?, alguien cuestiona el nivel académico, cultural o el mérito artístico de quienes nos venden?, o siquiera la calidad de la grabación, producción o reproducción de nuestra música?, todo el mundo se entera si la industria crece o no, pero nadie sabe nada sobre si nuestra música y la forma en que la escuchamos progresa de alguna manera.

Y digo esto sencillamente porque al usuario promedio le da igual escuchar su música desde cualquier medio, sea análogo o digital, y cada vez menos tiene la idea de un álbum como un todo, nos importa más la canción de moda que el trabajo completo de un artista, y no es que sea bueno o malo, solamente diferente, y mucha gente lo dice “para qué me voy a comprar un CD si sólo me gusta una canción?”, y el objetivo se ha vuelto ese, componer la canción de moda, la canción que guste, y grabarla, y venderla. Pero entonces? somos oyentes críticos o simplemente escuchamos lo que nos ponen en los medios que nos ponen?, cuántos de ustedes se han preguntado alguna vez si la calidad de un mp3 es peor que la del CD de audio? cuántos han notado la diferencia del sonido? créanme, la hay.

Las casas disqueras y los medios compartidos.

Otro punto bien delicado en toda esta maraña de actores y factores, es el tema de la distribución y la forma en que llega la música a los usuarios, a su público. Algunos utópicos pensarían que toda la música debe ser libre, y creerán en servicios como el de Jamendo, donde cada artista publica sus canciones, y cualquiera puede descargarlas. En este modelo los artistas ganan por los conciertos que den, y consideran los costos de grabación y producción como una inversión. Sin embargo, y a pesar del crecimiento de la piratería, de la posibilidad de cambiar los medios y la distribución, y de que bandas como Nine Inch Nails o Radiohead regalen su producción en Internet, el modelo no cambia, y las disqueras se niegan a desaparecer. Por qué?, muy simple, las disqueras no solamente cumplen el papel de prensar, comprar, vender y distribuir, no; todos conocemos casas disqueras dedicadas a géneros en particular, a públicos en particular, aunque ese público sea el consumidor promedio de artistas pop, ese es un mercado muy grande, pero es un público como todos los demaś.

Y precisamente, de eso se trata, de satisfacer la necesidad de un público, en un mercado donde hay cantidades de músicos produciendo, donde grabar es cada vez más fácil, y donde mucha gente presume de valores artísticos cuestionables, pues es necesario que exista un filtro, que alguien con criterio, cualquiera que sea, decida quién es bueno y quién no, para su mercado o público, de lo contrario, existiría tal saturación de oferta, todos compitiendo al mismo nivel, que todos los oyentes y consumidores de música estaríamos abrumados, y no tendríamos valores o argumentos algunos para decidir.

Existen sin embargo, aunque muy débiles, posibles sustitutos o nuevos “filtros” para el trabajo de las disqueras, particularmente blogs y medios de publicación pequeños, en donde se hacen ciertas recomendaciones de artistas, con criterio, con un público objetivo, y con ciertos valores de apreciación, cualesquiera que éstos sean.

Quiero creer que este es el futuro de la industria, pero antes de llegar allá, tenemos que cuestionarnos, de la misma forma que cuando nos preguntamos por qué un almuerzo, el pasaje de un bus, o un cuaderno y un lápiz, tienen el precio que tienen, por qué la música que nos venden vale lo que vale, y si realmente vale la pena pagar por ella, no es que no queramos hacerlo, solo que es algo que consumimos tanto, y nos venden tanto, que tendremos que empezar a evaluar sus costos, y entender un poco más su mercado.

Por otro lado, me gusta la idea de las disqueras pequeñas, de los filtros con criterio, de los pequeños mercados, al fin y al cabo no todos tenemos el mismo criterio y los mismos valores para escoger lo que consumimos, lo que disfrutamos, la música y el arte que escogemos como propios, eso siempre será subjetivo y personal. Gracias por leer.

Mucho se nos dice de la crisis que vive la industria musical, vimos a Metallica demandar a Napster, a gente siendo llevada a prisión por compartir y descargar música en servicios similares, y tan absurda se ha vuelto la situación, que hoy por hoy, si descubren a alguien robando en una tienda de discos ejemplares físicos de un álbum, seguramente tendrá que devolverlos y solucionado el problema, pero hay leyes que dan 2 y 3 años de cárcel a quienes descarguen música ilegalmente por Internet. La razón del absurdo?, muy simple: los discos físicos los paga la tienda, si los roban probablemente se los cobren a algún empleado, pero con las descargas digitales pierde la disquera y, desafortunadamente, las leyes muchas veces se hacen de acuerdo a qué tanta influencia tiene a quien afecta el delito.

Sobre por qué no iré al concierto de Metallica en Bogotá.

Quienes me conocen lo saben, soy un defensor acérrimo de los conciertos y eventos grandes en nuestro país, siempre he dicho que se debe pagar por un concierto, y por supuesto, que los músicos deben vivir de lo que reciben por sus actuaciones en vivo, y se les debe pagar por ello, al fin y al cabo, es su profesión, y además, como en cualquier profesión, si son sobresalientes de alguna manera, o han aportado conocimiento, ideas o material creativo a su oficio, pues merecen un reconocimiento especial, y seguramente mejores ingresos que el promedio, como se esperaría de un doctor, un científico, o un profesor o investigador de cualquier área.

Pues bien, hace poco nos enteramos con poca sorpresa – y digo poca porque llevaban un par de años sugiriéndonos la idea – que después de 11 años Metallica volverá a ofrecer un concierto en Bogotá, en el Parque Simón Bolívar, y se anunció la venta de boletería por localidades así:

ONE: $360.000
The Unforgiven: $260.000
Enter Sandman: $120.000

A partir de eso, el público sabe lo que pasó, el espectáculo ya tradicional: filas interminables en los puntos de venta, la mejor localidad agotada en un par de horas, reventas, los medios haciendo eco y la gente comentando que no hay plata para tanto concierto.

Bueno, y quién es Metallica?

Cuando se habla de Metallica, los elogios no sobran. Todo el mundo tiene una tía que le dice “a mi no me gusta esa música metálica”, y a nadie le hablan de “esa música iron maiden” ni “esa música black sabbath”; eso ya dice mucho del nivel de recordación y popularidad que tiene la banda. No tiene mucho sentido hablar de sus orígenes, sus cambios de bajista, estilo, sonido, producción y hasta cortes de cabello; eso se conoce de sobra, y que la banda definió el sonido y la forma de prácticamente todas las bandas de thrash y death metal que le han sucedido. Son lo que tanto promotor de conciertos sueña y lo que mucho manager de banda de medio pelo afirma: “una banda legendaria”, “una institución en la música”, “los creadores de un nuevo sonido”.

Pero aparte de todos los elogios, Metallica es una empresa, conformada en principio por 4 personas, y un equipo de trabajo alrededor de ellos. 4 personas, o 4 peludos si se prefiere, que comen, duermen y sobre todo, gastan y necesitan exactamente en la misma medida que cualquier persona promedio. Aquí se pueden remitir al primer párrafo de este post, un músico debe ganar para vivir de su música y sus conciertos, y si es sobresaliente (claramente James Hetfield y compañía lo son), debería recibir reconocimiento adicional e ingresos adicionales. Eso es un hecho.

Cuánto vale hacer un concierto de Metallica?

La respuesta es fácil: mucha, mucha, pero mucha plata. Es algo difícil de medir, sobre todo para quien no está dentro del evento, pero para que nos hagamos a una idea de lo que hay que tener en cuenta, explicaré brevemente el proceso de traer una banda de esa talla.

Primero, la banda, a través de su manager, los medios, contactos o promotores, anuncia una gira, ellos planean una gira por Suramérica y le dicen a los interesados las posibles fechas para sus conciertos, y publican los requisitos para el concierto, y el costo, parecido a cuando se vende una franquicia, ellos dicen algo como “un concierto al aire libre, para 50.000 personas, vale X cantidad de dinero, y el empresario debe garantizar estas condiciones”, condiciones que hacen referencia a muchas cosas, desde equipos de sonido, generalmente con marcas y referencias específicas, potencia, luces, tamaño de la tarima, hasta la cantidad de botellas de agua por miembro, y el sabor de la mayonesa que le echan a los sánduches del refrigerio de los técnicos de luces. Esto es lo que se conoce como un Rider de la banda.

El empresario entonces dice “yo puedo pagar ese concierto, y vender las entradas”, y es él quien corre con los gastos, se encarga de conseguir el lugar, de contratar la logística, pedir permisos con la administración municipal, etcétera, calcula sus costos y finalmente dice: “las 50.000 boletas yo las vendo a este precio, y le gano tanto a este concierto”.

Como decía, es muy difícil medir todos los costos que puede haber en un evento de esa magnitud, más cuando incluímos impuestos, seguros, y posibles demandas si hay algún accidente entre los asistentes. Por todos esos imprevistos, generalmente el margen de ganancia es alto, y pues si no podemos calcular, por lo menos si podemos comparar eventos entre sí, así que adelante, comparemos.

Muchos en este punto dirán “es que Metallica es la banda de metal más importante del mundo”, y seguramente tienen toda la razón, pero da la feliz casualidad de que si existe una banda comparable en cuanto a magnitud, y sobre todo costos de producción, es justamente una banda que tuvimos el placer de ver hace poco, y no una, sino dos veces: Iron Maiden.

Y cómo es Iron Maiden en vivo?

Cualquiera que haya ido a ver a Iron Maiden en Bogotá y le pregunten qué tal estuvo, responderá lo mismo: “una chimba”, pero más allá de eso, hay cosas importantes que vale la pena analizar, y se relacionan con el costo de la producción y el evento.  Entendamos que aunque algunos quieran hacernos creer lo contrario, pues la razón de ser de un concierto, es que uno vaya a ver a una banda tocar, y a escuchar su música, y eso, ante todo, significa sonido de calidad, mucha potencia, y mucha, mucha amplificación. Sucede que para el mismo escenario, con la misma cantidad de gente, pues la potencia seguramente es la misma, así como el consumo de energía derivado exclusivamente de la amplificación, que es lo que más gasta. Ahora, en luces, montaje, tarima y demaś equipos, pues un espectáculo de Iron Maiden si es probablemente más costoso que uno de Metallica; Iron Maiden trajo un robot de 5 metros que se movía solo por el escenario, un montaje escénico enorme en tarima, con escaleras y varios niveles, y adicionalmente cosas como cambios de vestuario, monitoreo especial para que no hubiera ni un bafle en escena, y 2 músicos más que Metallica, lo cual puede no sonar muy costoso, pero implica más personal (generalmente cada músico tiene uno o dos roadies), y más equipos que cargar durante la gira. También vale la pena recordar que alquilaron 5 hoteles en Bogotá, para que los fans no supieran en dónde se hospedaban, y que venían en un avión propio, y otra cantidad de cosas que a la conclusión que nos llevan, es que el concierto de Iron Maiden, no fue precisamente un recital austero ni económico.

En cuando a Metallica, pues el espectáculo puede ser igual de grande en términos de sonido, potencia, amplificación, y seguramente excentricidades y gastos innecesarios por parte de Hetfield y compañía, y si es su dinero, pues allá ellos.

La conclusión

El punto es, por Iron Maiden se pagó tal vez menos de la mitad de lo que se pagaría en total por Metallica (las boletas costaban 70.000 en localidad general, y 170.000 en una pequeña localidad VIP), por un evento que realmente, puede tener un costo muy parecido, y que demostró ser rentable como para pagar desde los refrigerios de los roadies de Steve Harris, hasta la gasolina del Ed Force One, y tan rentable fue, que al año siguiente Iron Maiden volvió, casi por el mismo precio, y con su “show completo” – en la gira inicial no habían traído el equipo de pirotecnia -. A esto sumémosle la noticia que circuló hace poco en los medios, diciendo que Metallica había subastado sus fechas en Suramérica, en lugar de ofrecer un precio estable a los empresarios. A qué estamos jugando?, a vender música y eventos?, o a llenarnos los bolsillos especulando y mirando a ver cuánto nos puede pagar la gente?. Si el evento vale lo mismo, y si ya nos demostraron que sí se pueden hacer eventos gigantescos, con bandas importantes, con montajes enormes, con grandes cantidades de público, por qué nos siguen cobrando como si creyéramos que toca necesariamente pagar eso? En qué punto dejamos de pagar por el sostenimiento de un músico, por el buen espectáculo que nos venden, y empezamos a pagar por una marca, un símbolo, o la cara de una persona?

El corolario

Finalmente, pues jamás diré que Metallica sea una banda mala o mediocre, en lo absoluto; son los papás del thrash metal, revolucionaron todo el sonido del género, y más que eso, el mercado de la música pesada en el mundo, cosa que hoy estamos evidenciando; y pues querido lector, si ud compró ya su boleta, disfrútela, de seguro no verá un mal espectáculo, si es ud de los que hizo fila y no alcanzó, regocíjese!, invite a su novi@ a salir, alquile una buena película, váyase un puente a algún pueblo, o almuerce caro durante una semana que, en cualquier caso, le sobrará plata. Yo por mi parte, no invertiré un solo centavo en Metallica, si alguien me quiere regalar la boleta, se la recibo, aunque la verdad preferiría un bonito libro y un juego de cuerdas nuevas.  Ahh, y como este blog es de música, aquí les dejo un video de lo que no veré en vivo en Marzo próximo, gracias por leer.